Un día como otro cualquiera... al teléfono.
Casi podría asegurar que siento tu respiración en mi oído...
Casi podria asegurar que es tu mano la que me toca... que son tus labios los que humedecen los míos.
Imagino tu mano recorriéndome y al mismo tiempo me toco toda pensando que eres tú; bajo a mi vientre, acaricio mis muslos y me pierdo dentro mientras escucho tus palabras que poco a poco se convierten en suspiros, y entonces me concentro más en tu respiración y me dejo llevar...
Y así a la distancia, me fundo contigo en un abrazo cósmico que se transforma en mis oídos bajo la forma de un orgasmo.
3 comentarios:
No hay distancia que puedan matar la pasión y el deseo, si existe un teléfono.
Me encanto tu post.
Nunca deja de ser interesante de vez en cuando una experiencia inolvidable.
Cuídate amiga, un enorme abrazo!
Cuanta pasion, es increible tu post, me gusto tu blog
P. Vargas... con la tecnología ya casi no hay distancias.
El Ser Supremo... Gracias!! Espero leerte pronto.
Publicar un comentario en la entrada