Un día como otro cualquiera.. confesando lo inconfesable.
No tiene ni una semana que regresé de pasar una de las mejores vacaciones que he tenido, alejada del ajetreado mundo lleno de mil pendientes, viví junto a mi novia unos días románticos, llenos de cursilería y de conocer a muchas de las personas que más quiere.
Sin embargo mi viaje no empezó con miel rebosante en hotcakes, primero me eché esa salidita del closet con mis padres; sí, esa que estaba evitando hasta que me sintiera espiritualmente lista para salir corriendo ante su reacción.
Un día previo a irme salimos a cenar, y justo antes de irme presentía que no toda la sesión de preguntas incómodas había terminado, sin embargo nunca pensé que el camino hacia a la central de autobuses con mis papás, iba a volverse en la confesión que pensaba hacerles meses después.
La gran confesión me la imaginaba de todas las formas posibles, me imaginé diciendo el dramático “soy gay” con música de telenovela de fondo y el close up a mi rostro; me imaginé con mi madre en un café a media tarde, abriéndole mi corazón diciéndole que me había enamorado de la mujer más maravillosa del planeta; imaginé a mi madre leyendo la carta más conmovedora del universo en donde le contaba todo lo que había sufrido en 7 años hasta que encontré el amor… con una mujer; en fin, me planteé todas las situaciones posibles, en todos los escenarios probables. Lo pensé todo, menos lo que me pasó.
Después de despedirme de mis hermanas, subí mi maleta al coche y me fui con mis papás a la central.
En el camino empezaron las preguntas tipo ¿con quién me dijiste que vas? ¿y cómo fue que la conociste? ¿fue la misma que vino al cumple de @Letiitaa? ¿vino a tu cumpleaños? ¿es solo tu amiga? Seguido del clásico “ya estás grande, ya no te puedo decir que hagas o dejes de hacer” “ya sabes que si en cualquier momento te sientes incómoda me llamas y te regresas” “no queremos sorpresitas” “hay muchachas a las que les gustan las muchachas” “lo que vayas a hacer, hazlo porque quieres hacerlo” En este punto de la “conversación” iba entre aterrada y paniqueada; y fue justo cuando un “existe el camino correcto y el incorrecto” cuando las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos. Sí, lo se, de valiente no tengo mucho; cual la mejor de las mariquitas iba llorando mientras mi madre me veía por el retrovisor y mi padre por el espejo lateral del coche.
“¿No es solo tu amiga verdad?” y valió madre el secreto mejor guardado de la historia, bueno, de mi historia.
Y entonces vinieron otros montones de preguntas, consejos y frases al azar… “¿desde cuándo? ¿por qué no decirnos? ¿es algo serio? Ese tipo de mujeres son muy posesivas, no quiero que te veas involucrada en juegos de posesividad, no le digas que sabemos para que nos uses como escudo cuando quieras salirte de esa relación”
Después de mil cuídate y mil no le digas, me metí a la central con un mundo de sentimientos encontrados y por supuesto, después de prender un cigarro le marqué a mi novia.
Hablamos lo suficiente para sentir que estaba a mi lado abrazándome, luego apagué el celular, me recosté en el asiento del autobús y cerré mis ojos dispuesta a que el amanecer de un nuevo día me diera la certeza de que todo saldría bien.
En el camino, antes de dormir, solo pensaba en sus brazos, en esa mirada llena de amor, en sus besos y en la felicidad que solo siento cuando estoy a su lado. Sin embargo dormí, esperando impaciente que pasaran las muchas horas que me separaban de su lado.
4 comentarios:
Lo mejor de todo es saberte feliz y contenta y sobre todo enamorada!!!!!!!!!!
saludos y gracias por visitar mi blog :D buen día
son requete bonitas, esas historias de la salida del closet *o*
perdon, es que el drama me enternece.
Ely.. un placer leerte por acá :D mucho muy enamorada que ando! Saluditos =)
AgsTa.. pues no se qué es peor, si la salida del closet o todo lo que viene después de eso. ¡Viva el drama!
awww amiga que te puedo decir que no sepas ya sabes que me da mucho gusto leerte tan enamorada tan feliz y que eres correspondida!
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